Los inicios

Dic 12, 2022 | Sobre mí

Crecí en una ciudad del sur de Madrid: – «allí donde se hacen los botijos a puñetazos»- Decía un tío mío.
Cuando era pequeña paseaba campo a través entre esa ciudad y la de al lado, atravesando largas llanuras de flores amarillas y silbando a mi gata Saudah que nos acompañaba sin pérdida a mi hermana, a mi madre y a mí durante todo el paseo.

Crecí allí, entre parques y edificios bajos donde los vecinos éramos una comunidad y cuando alguien tenía un problema nos poníamos manos a la obra y nos acompañábamos unos a otros. Las niñas y los niños jugábamos y aprendíamos en la calle. Eran los tiempos en que nos atrevíamos a todo, nos sentíamos valientes y libres y capaces y rebeldes…y vivíamos en el presente total.

Estudié en las escuelas típicas, de esas en las que algunos profes te daban fuerte en las yemas de los dedos cerrados con una regla de madera dura cuando hablabas en alto en la clase. O te ponían en pie de cara a la pared por reír un poco con la amiga del otro pupitre…o te llamaban «lela» si no entendías el enunciado de un texto en la lectura en voz alta.
Eran los tiempos en los que te queda el recuerdo de aquella profesora de historia que te presentó la música de Dire Strait o aquel profe de geología que te mostró el mundo a través de sus ojos (todo un viaje imaginario y hermoso)
Los años 80′ 90′.
Y entonces, de repente, un fin de curso en barco hacia Mallorca cerró la educación primaria en el sexto año y pude hacerme cargo de mi futuro.

Ahí empezó el camino de escucharme a mí misma. La incertidumbre y el cambio.

¿Qué me apetecía estudiar?
¿A qué me quería dedicar?
¿Cuál era el mejor trabajo?

Todo un conjunto de preguntas sin respuesta que en la vorágine por conocerme, intentaba responder y acertar siempre sin equivocación. Al fin y al cabo, me jugaba mi futuro.
Llegaron los tiempos en que hubiera necesitado sentirme más segura de mi misma y haberme conocido un poquito mejor…

Y es esta, una de las motivaciones por las que ahora elijo trabajar como maestra dando a la infancia, desde los primeros años, la oportunidad de:
– «conocerse»
– «poder elegir»
– «Permitirse expresar»
– «validar ser diferente»
– «poder cambiar pensamientos y actitudes»
– «probar diferentes trabajos y estudios»
– «sentirse fuertes ante la incertidumbre»
En fin, esas cosas que nos hacen personas felices y valientes y valiosas.

¿Y tú?
¿Qué te motivó elegir ser la maestra que eres ahora?
¿Cambiarías alguna cosa?
¿Sabrías cómo empezar el cambio?

Te convido a buscar en ti y escuchar aquello que llena los espacios inseguros de tu perfil profesional.
Que tu bienestar sea como aquel paseo mío en familia, entre campos de flores amarillas, en una ciudad, donde se hacen los botijos a puñetazos.

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Soy Layla Hernández. Mi inspiración es cultivar el conocimiento de manera íntegra, natural y amable y esforzarme por generar contenidos que nutran
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